• Núria Gras Ferré

Helicobacter Pylori, un huésped indeseable...pero no tanto


El H.Pilory es una bacteria gramnegativa que ha realizado la proeza de adaptarse a un medio tremendamente ostil: Nuestro estómago.

El Helicobacter Pylori puede permanecer latente durante mucho tiempo, sin ser detectado y sin generar síntomas. Es a partir de alguna alteración en la homeostasis del organismo:

  • El estrés, que provoca un aumento de la hormona adrenalina que interfiere en la producción de jugos gástricos y como consecuencia alterar el ph del estómago, facilitando así la proliferación del HP

  • Problemas inflamatorios intestinales o alteraciones del sistema inmune, que facilita que el H.Pylori descienda hasta el antro pilórico, donde literalmente “perfora” nuestra mucosa se engancha.


Síntomas de infección por Helicobacter Pylori

Cuando el H.Pylori desciende y se engancha a las paredes de nuestro estómago empieza a generar un impacto patológico, cuyos síntomas son diversos

  • Dolor o ardor en la parte superior del abdomen

  • Dolor y distensión abdominal

  • hinchazón

  • Eructos

  • Heces pastosas, diarrea

  • Náuseas o vómitos


Se produce un incremento del pH del estómago ( deja de ser tan ácido) que puede dificultar la digestión y la correcta absorción de nutrientes y puede derivar en carencias de minerales, vitaminas, anemia….


Pueden aparecer síntomas inflamatorios fuera del sistema digestivo como: rosácea, migrañas, o tiroiditis.


¿Cómo se trata el Helicobacter Pylori?

La medicina convencional trata el H.Pylori con antibióticos, pero también es posible y muy recomendable un tratamiento natural con plantas que tengan propiedades antibióticas como la Berberina, la Goma Xantana o el orégano, pero es muy importante combinar este tratamiento con una dieta adecuada que mejore la inflamación, recupere la mucosa y el pH saludable del estómago.


Antes de tratar un H.Pylori, debemos asegurarnos de que es realmente el causante de nuestros síntomas y analizar si puede haber otros agentes infecciosos que hayan podido facilitar su proliferación, como virus latentes o disbiosis intestinales, ya que si no tratamos el contexto puede ser que no logremos deshacernos de este incómodo visitante.


Mi experiencia clínica me ha mostrado que a veces se culpabiliza a H.Pylori de cuadros digestivos de los que no es responsable, mientras que en otras se descarta como culpable ante un resultado negativo en test de ureasa. Creo que es muy relevante aplicar el sentido común, una infección por H.Pylori provoca un debilitamiento de la mucosa digestiva que a menudo no permite un tratamiento contundente, ni con antibióticos ni con aceites esenciales.


Es muy importante desinflamar y nutrir la mucosa para que cualquier tratamiento sea eficaz y no dañemos más el estómago de nuestro paciente.


Si tienes problemas digestivos quizás puedo ayudarte,


CUÉNTAME TU CASO


59 visualizaciones0 comentarios